NoWhiteSaviors ¿Es colonialista la ayuda de los «blancos»?

El estereotipo persiste: las personas pobres de África o América Latina necesitan ayuda y los salvadores «blancos» se apresuran a darla. ¿Qué tiene esto que ver con el colonialismo?

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En 2009 una joven estadounidense viajó a Uganda. Su objetivo era ayudar a los pobres. Proporcionó comida gratis a familias necesitadas. Con el tiempo amplió su compromiso y fundó una organización de ayuda y un centro de salud donde trató a niños desnutridos.

En 2020 las madres de los niños fallecidos en ese centro de salud presentaron una demanda contra la estadounidense. La acusaban de haber tratado a sus hijos médicamente sin ninguna formación.

El asunto causó sensación en Uganda. Los activistasEnlace externo llevaron a cabo una campaña en las redes sociales bajo la etiqueta #NoWhiteSaviors. Es un caso típico: el joven blanco y rico que llega a África para prestar ayuda sin tener la preparación necesaria ni conocer la realidad local.

En Fox News, la ciudadana estadounidense ofreció su perspectiva (en inglés)

La gente del lugar debería estar en primera línea

Ya en 2012 el escritor nigeriano-estadounidense Teju Cole había expresado su malestar con el sector de la ayuda al desarrollo, concretamente con el White-savior Industrial ComplexEnlace externo: Un don nadie de América o Europa podía ir a África y convertirse en un salvador divino o, al menos, satisfacer sus necesidades emocionales.

Producción satírica de la organización estudiantil SAIH Noruega (en inglés/francés):

Si las o los estadounidenses quieren ayudar a África, señaló Cole, deberían ocuparse primero de la política exterior estadounidense, sobre la que tienen influencia directa gracias a las elecciones.

El caso de la estadounidense acusada se resolvió extrajudicialmente con el pago de una indemnización. Pero el debate sigue estando de actualidad.

Así lo afirma la consultora y politóloga británico-nigeriana Faye EkongEnlace externo, que creció en Ghana -donde asistió a una escuela suiza- y ahora vive y trabaja en Kenia. «El debate es comprensible y de actualidad». Asegura que no se trata de frenar la cooperación al desarrollo ni de prohibir a los blancos la ayuda humanitaria. «Pero la gente de las comunidades locales debería estar en primera línea», añade Ekong.

El término técnico es «localización de la ayuda». No se trata solamente de quién decide el uso de los fondos, sino también de la visibilidad y de quién se lleva los aplausos al final. En resumen: «La gente del hemisferio sur está diciendo: no queremos que los blancos sean los héroes de nuestras historias», afirma Ekong. Se acabaron las estrellas blancas de Hollywood que se hacen fotos con niños de piel oscura en un país africano y son aplaudidos como héroes.

Ekong lamenta que el debate sobre NoWhiteSaviors se haya vuelto tan odioso y gire en torno al color de la piel, lo que dificulta un diálogo fructífero. Cree que es importante que los voluntarios blancos reflexionen sobre su propio comportamiento: «¿Por qué soy yo la persona que va a hacer una presentación, que va a hablar con los donadores o que va a publicar en las redes sociales? Los cooperantes también deberían preguntarse por qué viajan a otro país para resolver problemas sociales que también existen -quizá en distinta medida- en Europa, Estados Unidos y Australia.

Vino viejo en botellas nuevas

El debate no es nuevo. Desde los años 50 se ha escrito constantemente sobre ello. No obstante, la campaña en las redes sociales bajo la etiqueta #NoWhiteSaviors está generando más atención que todos los libros escritos en años anteriores.

«El debate sobre la descolonización de la ayuda al desarrollo lleva décadas rondando el hemisferio sur», afirma Ekong. «En el hemisferio norte, la gente no era consciente de ello». Aunque algo cambió tras el asesinato de George Floyd en Estados Unidos y el movimiento Black Lives Matter.

Estructura básica de la cooperación al desarrollo

Elisio Macamo conoce también el debate sobre los «salvadores blancos». Este profesor de sociología de la Universidad de Basilea, especializado en África, nació y creció en Mozambique. «Mi opinión es que a veces exageramos. Puede dar la impresión de que no queremos a los blancos en la cooperación al desarrollo, o que la compasión es algo indeseable. Para mí, se trata más bien de la estructura básica de la cooperación al desarrollo». Eso se debe a que está dirigida, moldeada e influenciada por los países que tienen dinero.

Y así se perpetúan las estructuras coloniales. La ONG Peace Direct llega en su informeEnlace externo a la conclusión de que muchas prácticas y actitudes del sistema de ayuda al desarrollo reflejan la época colonial. Sin embargo, la mayoría de las organizaciones y donadores del hemisferio norte se resisten a reconocerlo. Según Peace Direct, el flujo de dinero suele reflejar las relaciones coloniales del pasado -las antiguas potencias coloniales prefieren invertirEnlace externo en sus antiguas colonias- y el poder de decisión se concentra en el hemisferio norte.

«El sistema de ayuda está construido de tal manera que refuerza la dinámica de poder existente», afirma también Ekong. «El dinero y la experiencia fluyen de Norte a Sur. El Norte decide qué hacer con el dinero».

Suiza: apariencia colonial sin colonias

Suiza nunca ha tenido colonias. Sin embargo, esto no la hace automáticamente inmune al colonialismo.

«El sistema de ayuda al desarrollo en Suiza sigue siendo colonial», afirma Macamo. «Predomina la idea de que Suiza ayuda a otros países a resolver los problemas que esos mismos países han causado, sin tener en cuenta el papel de la economía en el mundo». Sin embargo, Macamo subraya que tanto en la población como en los medios académicos se está produciendo un debate autocrítico.

No obstante, en cierto aspecto, Suiza lo lleva al extremo: cuando los fondos de la corrupción de los países en desarrollo acaban en las cuentas helvéticas, Suiza a veces devuelve el dinero a los países afectados en forma de proyectos de ayuda al desarrollo. Se entiende que es para evitar que el dinero se filtre de nuevo a la corrupción. Aunque para Suiza tiene mucha importancia otorgar la palabra a los países afectados, esa práctica no es bien recibida en el hemisferio sur.

Tanto Macamo como Ekong comprenden la intención de querer restituir algo, pero consideran que el comportamiento de Suiza es colonialista. Mientras que a Macamo le molesta sobre todo la narrativa de la Suiza bienintencionada y los países en desarrollo corruptos, Ekong lo resume con una metáfora: «Es como cuando encuentro tu tarjeta de crédito en la calle y veo en el extracto que gastas mucho dinero en perfumes y otras cosas superfluas, y en lugar de devolverte la tarjeta de crédito, me dirijo al supermercado más cercano y te consigo vales para verduras y frutas», explica Ekong. «Entiendo por qué Suiza hace eso, pero no estoy segura de que sea la mejor manera en el contexto actual».

Publicado por:Swissinfo.ch. Traducción del alemán: Carla Wolff